Cuento (tres
párrafos).
Con la presión por terminar mi novela, todos los días por la
mañana abría los ojos y observaba durante varios minutos al techo el cual no
cambiaba de color, seguía azul como siempre. Entraba en la regadera para
terminar de despertarme pero no, aun así tomaba mis cosas y me iba a la escuela
a distraerme un poco con mis compañeros y las clases de los profesores. Cuando
salí del colegio me fui directamente a casa para acostarme, de pronto recibo
una llamada.
Mi amiga Sofía me reclamó por querer matar a su acompañante
en la fiesta que tuvimos anoche, no podía recordar lo que había hecho ya que mi
mente estaba totalmente ocupada con mi novela, le dije que no tenía idea de lo
que me mencionaba y colgó. Decidí ir a caminar por el vecindario, entre los
callejones me encontré con un viejo amigo de la infancia, Tobías al cual no
había visto en años, le conté todo lo que había pasado últimamente en mi vida y
también todo acerca de mi novela que no podía terminar, él me aconsejo
apasionarme nuevamente como si hiciera el amor con mis libros.
Llegué nuevamente a casa y decidí seguir los consejos de
Tobías, puse música y la canción que sonaba me recordó a Sofía, entonces tomé
el teléfono y la llamé para aclarar lo que pasó, cuando ella me dio lo que
había tratado de hacer, empecé a recordar que la vi con alguien a quien
aborrezco mientras se divertían, lo cual me molesto e influenciado por el
alcohol actué así, pedí disculpas y colgué. Con este asunto esclarecido, me
dediqué a mi novela, me sentía motivado a seguir escribiendo y por fin pude
terminar.
Con la presión por terminar mi novela todos los días me
levantaba para meterme a la regadera esperando terminar de despertarme, lo cual
no conseguía, ya que sólo pensaba en mi escrito, me iba a la escuela sólo para
tratar de distraerme entre las bromas de mis compañeros y las clases de los
profesores. Cuando salía del colegio me iba directo a casa para tirarme sobre
mi cama y ver al techo, mientras hacía esto recibí una llamada, era de mi mejor
amiga Sofía la cual sólo me llamaba para reclamarme furiosa por mis actos
durante la fiesta de anoche, le dije que no recordaba nada y no sabía de lo que
hablaba, gritó y dijo que casi mataba a la persona que la acompaño esa noche.
Decidí caminar por el vecindario ante la confusión, en mi camino me encontré a
Tobías un viejo amigo que no veía hace años, le conté lo que me sucedía y
también acerca de mi novela que no podía terminar de escribir, él me aconsejo
un poco. Al regresar a casa decidí seguir los consejos de Tobías, al hacer esto
recordé a Sofía, la llamé para aclarar las cosas, recordé todo lo que había
hecho y el por que, con el pensamiento más claro me concentré y pude terminar
mi escrito.
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